Nadie acabará con los libros. Umberto Eco y
Jean-Claude Carrière (2010)
Entrevista realizada por Jean-Philippe de Tonnac
Lumen Ensayos
263 páginas
Título y contenido del libro resultaron
seductores. La entrevista realizada por Jean-Philippe de Tonnac a Umberto Eco y
Jean-Claude Carrière, autores muy relevantes en la escena literaria, cinematográfica
y artística en general. Compuesto por quince capítulos, discurre sobre los libros;
conocer si, desde sus perspectivas, en el presente con salto inmediato al
futuro se eliminará este ingenioso artilugio y si es así qué y quiénes lo
harán.
Tal punto de partida sirve para que
los autores compartan sus ideas en cuanto a temores sobre la quema de su
biblioteca, la duda sobre si llegamos a leer todos los libros que se encuentran
en los anaqueles, la destrucción de las bibliotecas en el pasado en mano de
ignorantes poderosos (la realidad como en la ficción), el carácter de universalidad
(la idea de lo clásico como medio para prevalecer con el paso del tiempo) que
tienen o no las obras, el terror que puede suscitar encontrarse solo en una
biblioteca de inmensas proporciones en medio de la noche y hasta un apartado
sobre la influencia de los tiranos, los imbéciles y la locura en la edición de
libros. Todos estos temas hacen que considere al libro un compendio digno de
reflexión en la actualidad.
Y de la enumeración anterior dejé
a un lado la función que ha representado la llegada de Internet y los soportes
digitales en la promoción, existencia y prevalencia de los autores. ¿Qué creen
ustedes, ven a la musa que todo lo sabe y todo lo tiene con benevolencia o son
sus detractores? Se los dejo como interrogante para procurar en ustedes el
posible encuentro con el libro.
A partir de lo anterior, cada
capítulo se ramifica o podría desmembrarse de forma fructífera para crear otros
títulos porque es tal la vastedad bien proporcionada de información e
interpretación que bien daría paso a concebir otra obra especializada. En este
sentido, es valioso porque la lectura se convierte en una necesidad por
adentrarse a autores que se desconocen, a la razón de publicación o destrucción
de ciertas obras de arte o de cómo en el intento de pasar a los anales de la historia
ciertos tiranos terminaron sumidos en el olvido por el acto vandálico de destruir
un templo: Eróstrato
dio órdenes de incendiar el templo de Artemisa.
Datos como el anterior se
desperdigan a lo largo de la conversación, razón por la que la lectura se
convierte en una entrevista con visos borgianos, pero extraída de la realidad. Entonces,
cabe la interrogante: ¿no hay ficción? Por supuesto, pero como elemento de la
literatura, como huella que caracteriza a los géneros literarios. En este
sentido, la ficción está presente, se hace mención de novelas y autores por
argumentar el valor de las obras. Uno que puedo recordar al momento en que
escribo es como algunos editores desestimaron y descartaron a ciertas obras y
autores (Víctor Hugo u Honoré de Balzac). Asimismo, se tiene que los entrevistados son
autores reconocidos por la crítica literaria y en la escena cultural mundial. Al
respecto, es de dominio público que Umberto Eco junto con haber sido un loable
profesor de semiótica en la Universidad de Turín, es autor y guionista (fue
amigo del director de cine Luis Buñuel).
Prosigo con esta idea de la
ramificación. En cada apartado del libro y hasta en cada párrafo se desperdigan
ideas que propicias otras tantas más. Como en un pasaje nos topamos con Ganesha
a propósito de mencionar la aparición de la escritura en el Mahabharata.
Fragmentos después con Hitler cuando cometió suicidio después de haber sido
contado como uno de los grandes imbéciles de la humanidad al haber propiciado
el odio y cuasi destrucción de la cultura o el intento de imposición de una
única versión de la historia alemana. Y así puedo continuar enumerando
ejemplos, pero mi intención es que ustedes también sientan atractivo el libro y
se dejen seducir por el contenido de esta erudita, entretenida y nada frívola
entrevista.
Al margen de la lectura…
-El libro es útil para arrancarse
la idea de que todos los libros que tengamos en nuestros anaqueles deben ser
leídos. Me fascinó leer (porque una vez lo llegué a pensar) el hecho de tener
esos libros que esperan por nosotros como aquellos privilegiados que tienen una
bodega con vinos de excelente cosecha esperando para darnos sosiego.
Los libros siempre tendrán
detractores. Algunos unos soberanos idiotas como Bush, Trump o Hitler, pero la
gran mayoría sendos intelectuales que lo hacen porque saben muy bien el peligro
al adentrarnos en sus páginas ¿Por qué? Porque nos invita a pensar, a dejar de
ser borregos y si nos convertirnos en contestatarios es porque tenemos una
postura al respecto. Bueno o mala, no importa, en un primer momento hemos sido
raptados por las ideas y estamos formando parte del mundo de la creación. Así
como el tapiz del tiempo nos demos cuenta de que solo fue un pensamiento
sumamente descabellado.
-La literatura, a través de la
lengua, porque la lengua es uno de los instrumentos que emplea la ficción,
evoluciona, está sujeta a cambios. Entonces leeremos a Shakespeare o a
Cervantes. Si en el futuro se continúa leyendo Don Quijote será porque es una expresión de lo humano, de nuestras
pasiones por leerla y aprehendernos a ella y en palabras de Eco:
No leemos a Shakespeare tal como escribió él. Nuestro
Shakespeare es mucho más rico que el que se leía en sus tiempos. Para que una
obra de arte lo sea debe ser conocida, es decir, debe haber absorbido todas las
interpretaciones que ha estimulado, que contribuyen a hacer de ella lo que es. P.
134.
-En tono más de chisme. Me pasa
que subrayo, marco y escribo en todos mis libros, pero en particular con este.
Cada marca, cada post-it invita a volver a leer, a buscar en otras fuentes a dejarse
tejer y destejer por las ideas de los autores. A dejarse raptar por las obras
que mencionan. A si bien sentirse sumamente ignorante, no dejarse avasallar por
ese sentimiento y continuar nuestro camino lector, nuestro sendero que se marca
por palabras y libros.


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