miércoles, 2 de septiembre de 2020

Reseña de Kokoro, Natsume Soseki


Kokoro

Natsume Soseki 

201 páginas

¿Ha habido algún momento en la vida en la que verdaderamente confiamos nuestros sentimientos a otros? Quiero decir, abrir nuestro corazón. Puede ser que sí y suele ocurrir con los amigos. Pues bien de esto va esta historia.

Por otra parte, es preciso decirles que tengo la impresión de que, en algunos casos, las reseñas están de más. Lo es cuando un libro es hermoso y esa es la sensación que me ha dejado Kokoro de Natsume Soseki. No obstante, me siento muy movida a redactar estas escuetas palabras, llevada por el inocente hecho de que también se acerquen al libro.

Kokoro es una novela que da cuenta del Japón de finales del siglo XIX. Por lo que puede parecer muy difícil de comprender no solo por nuestra mirada occidental, sino por el tratamiento a cuestiones como el honor y el significado de ciertos vocablos.

En cuanto a las acciones, el libro está compuesto por tres partes. En la primera somos testigos del encuentro entre el protagonista y Sensei. En la segunda parte el protagonista debe trasladarse a la casa paterna para atender a su moribundo padre, a la vez que asuntos mundanos como en quién recaerá la herencia y en la tercera logramos entender el porqué del talante de Sensei y no es otro que una pena muy honda a raíz de la pérdida de su mejor amigo. A partir de aquí no inmiscuimos en el climax de la obra: la historia de dos amigos contada a través de una carta, es decir, la amistad entre Sensei[1] y K, pero el suicidio de K marcará el resto de la vida de Sensei, un hombre triste y melancólico y hasta que no puede soportarlo más y decide un cambio brusco a propósito de la muerte del Emperador.

En definitiva, se trata de abrir cuerpo, mente y alma a  esa persona de gran estima y esperar a que el destino esté a nuestro favor.  



[1] Así como percatarnos de que el verdadero protagonista es Sensei.