La noche cayó. Se sentaron a la sombre de un muro. El padre le sirvió un vaso de ron, y el compartir de este vaso estableció entre ellos un respeto tan sincero como el compartir del pan. Hablaron sobre la trituración de los tallos para el aguardiente de caña, del molino que se erigía sobre el tablero de bambúes y de la altura de las palmeras plantadas en un terreno más bajo. (p.34).
Toda la información sobre el tesoro perdido de capitán Henry Morgan está aquí. Las localizaciones son exactas. No hay leyenda sin base.(...) estoy impaciente por comenzar mi búsqueda , explorar la región, estudiar mis mapas. (p.37).
Eva Fuego descubrió oro en su casa al mismo tiempo que se encontraba un yacimiento de petróleo en el oeste del país. Salió como un minotauro de las profundidades de su laberinto, (...) Hizo tambalear las condiciones económicas, Inmigrantes vinieron de todas partes, la explotación comenzó...(p.135).
Número de páginas: 173
Azúcar negra, de Miguel Bonnefoy una novela para retomar el Caribe con Severo y Serena, personajes principales que, similar a la historia del continente americano y el Caribe, se muerden la cola. Un joven Severo aparece cierto día en las inmediaciones de una hacienda de caña de azúcar con el fin de hallar el tesoro misterioso, ese tesoro no es más que la tierra, ingente de ser preñada primero con el cultivo de caña de azúcar para la producción de ron y luego la excavación de petróleo y minerales.
El tesoro se encuentra más cerca de lo que cualquiera de los personajes puede llegar a intuir, como la tierra mojada en nuestras tierras o el rocío en las mañanas. De allí que este sea la revelación de la tierra.
Por otra parte, la complejidad de los personajes que se miran al espejo con otros personajes de larga tradición en la narrativa latinoamericana y caribeña y, así, ofrezcan guiños a un lector decidido a sumirse en el encuentro con estos y otros de años...o siglos atrás en un madeja realidad/ficción.
En sus líneas nos sumergiremos a un raudo, pero muy placentero rapto al género fantástico y de aventuras con árboles de mango sobre los que ha encallado un buque con tres mástiles o una Serena que es capaz de escuchar los susurros entre los muros y que nos recuerdan que no van a pasar más de cien años para alcanzar la soledad. Al respecto, el narrador describe sobre Serena en su paso de niña a mujer:
en deseos que había ignorado hasta entonces. (p.63)
En suma, esta novela es una buena apuesta si les gustan los libros sobre el Caribe y desvelar el secreto de la tierra 😉 (guiño literario)... en nuestra literatura venezolana hay un secreto a voz en cuello, el secreto de la tierra.
Sobre los motivos y la bonita tarea de regalar/recomendar un libro
Es frecuente escuchar, si, como en mi caso, estudiaste algo de literatura o estás rodeado de los libros, que alguien pida que les recomienden un libro. Tienes dos opciones: una, es no prestarles atención...ignorarlos -aunque esa es una vía muy fácil, bastante impropia de personalidades como la mía, sobre todo si las personas caen bien-. La segunda es dedicarte a la tarea de diseccionar a esa persona para saber qué títulos le pueden gustar y de una vez por todas se puede enganchar a la lectura porque hay una misión muy íntima que es lograr que todos las personas se conviertan en lectores. Quizá un modelo de ciudadano ejemplar, culto e ilustrado.
Volviendo al cuento de qué regalar a alguien que te cae, bien que ya te ha regalado un libro de su biblioteca personal y que cada cuánto te recuerda que le gustaría que le regalaras un libro, se vuelve una tarea importante y sin ninguna intención de declinar. Entonces comienzas observarla, a escucharla detenidamente y a pensar en situaciones en que si estuviera leyendo ese libro verdaderamente lo disfrutaría.
Otro aspecto nada descartable es el hecho de que no eches de menos el libro que vas a regalar y a la par sea valioso para esa persona, que sienta cobijo ese título que se va para llegar a un nuevo anaquel. Y así salió Azúcar negra para una noble compañera de trabajo que ha sabido apreciar y acercarme a mí por el gusto de la lectura. Ahora ella y yo tenemos más que una situación, una anécdota que nos une y es el regalo o intercambio de los libros, pero también de emociones, sentimientos y vivencias con los personajes.
Sobre los oficios/escapes a la escritura
Este es un escape, un escape placentero y maravilloso que me ha regalado la vida. Sí, seguramente me crean descabellada, y lo cierto es que me agrada porque nunca he sentido tanta compañía como cuando leo y escribo: es un encuentro con mi verdadero ser. Sí, también sé que soy poco constante, procrastino con desmesura (vaya exageración, lástima que no llegue a oxímoron). Aunque cada vez que vuelvo a encontrarme con los libros me imagino que estoy ante la llama de la vida y la felicidad.
Solo me queda decir, gracias por llegar hasta aquí. ¡Gracias por compartir un rato verdaderamente conmigo!
