En La pista de hielo he me he encontrado, con mucho agrado, tres historias y cada una se bifurca hacía los relatos de sus vidas: qué los trajo a Z, por qué remodelar el palacio Benvigut, seguir escribiendo o dejarlo como recuerdo de la juventud. Cada uno de estos motivos pertenecen a distintos personajes. En esta novela río tuve la impresión de que más que enfocarse en el motivo principal: el homicidio de la cantante de ópera Carmen, es adentrarnos en sus testimonios empañados por la huella del pasado.
Es así como en la novela se ha hilvanado un perfil muy detallado de sus protagonistas: Remo Morán, Gaspar Heredia y Enric Rosquelles. Morán es chileno, vivió en México y allí conoció a Gaspar. También en un viaje por Estambul conoció a Enric. De su convivencia, extrae la siguiente impresión "Un pequeño tiranuelo lleno de miedos y manías, convencido de ser el centro del mundo cuando a lo único que llegaba era a gordito asqueroso propenso a pucheros" (p. 49).
Lo anterior, es una confesión de un personaje sobre otro. Desde otro perspectiva, también encontramos la voz del propio protagonista con el testimonio de Rosquelles:
Sí, use dinero público para construir la pista de hielo del Palacio Benvigut,
pero aquí tengo papeles que demuestran la rentabilidad que podría sacarse
de la pista, con una buena gestión en un plazo de siete años. (p.179).
Cuando en realidad fueron motivos amorosos los que provocaron la construcción de la pista. Y esto nos lleva a otro de los motivos de la novela: el triángulo amoroso entre Nuria, Remo y Enric y que en esta ocasión no quiero desarrollar, el amor es un juego en el que dos personas a veces se hacen daño, ya lo dijo Joaquín Sabina una vez, quizá en broma o en serio.
En suma, estas tres voces desarrollan la historia que a ratos nos recuerdan a Los detectives salvajes por la búsqueda y el afán, a ratos, de retornar a la escritura, a la poesía como medio de vida, así lo expresa Morán: "Soy un hombre que ha tenido mucha suerte, y también soy o era, un escritor" (p.33). Más adelante, en el mismo capítulo:
Recuerdo un poema, hace tiempo...El asesino duerme mientras la víctima
lo fotografia....¿Lo leí en algún libro o lo escribí yo mismo...?
Francamente, lo he olvidado, aunque creo que lo escribí yo, en México DF,
cuando mis amigos eran los poetas de hierro y Gasparín aparecía en
los bares de la colonia Guerrero o de la calle Bucareli después de caminar una
punta de la ciudad a la otra. (p.36).
Otras ideas que bien podrían hilvanarse:
La perspectiva de los extranjeros indocumentados en los países de acogida y la perspectiva de los habitantes del país de acogida sobre estos extranjeros. Suelen colarse los prejuicios de Enric hacia los latinoamericanos, al llamar a Remo sudaca. Desde la visión del extranjero, el desamparo que experimentan Remo y Gaspar. Hoy en la reciente narrativa venezolana de lo que va se siglo es un tema que se ha desarrollado, no quizá tal cual narrando esta perspectiva, pero sí la visión del escritor latinoamericano fuera de su país de origen.
¿Estar en un país lejano, sin familia ni apegos te da licencia para cometer un crimen? No, sería mucho más perjudicial, pero para alguien con problemas mentales puede caber esta posibilidad.
Otra novela cascada o río. En este caso no es seguirle las huellas de Cesárea (En Los detectives salvajes), sino desentrañar quién fue el homicida de Carmen la cantante de ópera en situación de calle. Novela río porque se desbordan los pensamientos, las intenciones de los personajes; dos de ellos con el hecho migrar a otro país y el tercero la fusión de sus planes personales y labores: la reconstrucción del Palacio Benvigut.
-El Palacio Benvigut como rastro del componente fantástico al corporeizarse y ser homicida en lugar del Recluta.
-Personajes desperdigados a lo largo de todas sus obras como otro juego para estar cerca del lector. De manera que como un juego detectivesco los vayamos reconociendo y nos quede una sonrisa en el rostro porque ya habíamos visto cómo se dibujaba este perfil.