jueves, 25 de mayo de 2023

Impresión sobre el libro El abrazo del tamarindo, (2008), Milagros Socorro

 


Una adolescente de trece años junto con un grupo peculiar de mujeres dan vida a esta novela. Se trazan el propósito de formar un grupo de vallenato, pero antes de enrrumbar sus vidas en plazas y ferias de pueblos desconocidos el narrador nos entrega fragmentos de cómo llegaron desde Colombia a un pueblo con aires de Macondo en Venezuela demostrando las similitudes que nos unen.

Este pueblo nace de la ficción, pero con claras referencias con la realidad. Liduvina y Araceli ayudan en la casa, mujeres o muchachas de servicios les llaman en gran parte del país. Nos entregan su historia de huida de Colombia hacia la tierra prometida que fue Venezuela entre la década de los ochenta y noventa. 

No obstante, ese cruce de la frontera tiene mucha similitud al cruce oprobioso que hoy hacen los venezolanos hacia Colombia, así se evidencia al principio de la novela, sobre el camino de Liduvina: 

El paso por la frontera. Piernas hinchadas, piel agrietada, mosquitos, hierbas venenosas, sudor que arde (...) guardia nacional, miedo, miedo en la boca, miedo en la espalda, noche, noche, noche de mochuelos, chillido de ave ciega, paso de muerte . Trocha. (p.11).

De esta manera, aunque fue escrito en el 2008 cuando parecía existir una tranquilidad  o espejismo económico en el país que tuvo sus referentes en  la tierra de oportunidades que fue la Venezuela Saudita, la lectura de la novela hoy cobra relevancia por la movilidad de los colombianos hacia Venezuela. En la actualidad la movilidad es a la inversa.

En San Fidel de Apón convergen hombres y mujeres (oriundos y foráneos) buenos, malos amantes que conducen las acciones para mostrar que, independientemente del origen, el deseo, lo erótico y el mal o buen querer es un condición profundamente humana donde el cuerpo dependiendo del amante puede ser un medio para sentir con plenitud o solo es un arma, objeto o receptaculo para la procreación y el arrebato del momento. 

Por lo que las artes amatorias integra el hecho de aprender y ser mujeres. Entender de dolores y sufrimientos con el aborto de un hijo o la llegada de la menstruación, al respecto la protagonista expresa que amó la menstruación desde el primer momento. Tal vez porque con ella inicia un ciclo completamente nuevo para las mujeres que más que repudiar debe ser entendido y bien recibido. Sobre los hombres cabe expresar que en la novela parecieran estar de más, pues solo preñan, manosean y son víctimas de sus arrebatos por eyacular sin darle placer a la amada. Quizá por eso estas mujeres se reúnen bajo las frescura del patio para ensayar letras de amores perdidos y sentirse plenas siendo nada más que mujeres. 


 

lunes, 22 de mayo de 2023

Comentario de La biblioteca de la Medianoche (2020), Matt Haigg

 Una biblioteca que nos lleva a otras vidas posibles. Pensemos: casi todos tenemos episodios que nos hacen querer declinar, pero por más pesad


o que sea el día, debemos ponernos los zapatos y seguir. Ir al trabajo, ir al negocio, hacerle desayuno a los niños y paso a paso ir cumpliendo nuestras labores. 

Lo anterior es lo que le ocurre a la mayoría de las personas, pero también existe un número considerable que toma otra vía: el suicidio o intento de suicidio. Esto fue lo que decidió hacer Nora, protagonista de La biblioteca de la Medianoche, consume unas pastillas y en lugar de morir su alma queda en un limbo donde no existen fronteras del tiempo y espacio. Ese limbo es una biblioteca con infinitas alternativas, posibilidades para probar vidas de acuerdo con algún tipo de actividad o rutina que se haya practicado o inclinado a realizar en la vida antes del funesto episodio. En la biblioteca también se concibe la posibilidad  de probar vidas de las que uno ni siquiera llega a imaginarse, como ser una celebridad o estrella del deporte.

Entonces Nora comienza a probar una vida tras otra, sin conseguir ninguna que la haga sentir completamente satisfecha como para volver a tomar las riendas de su vida. Hasta cierto punto el lector podrá llegar a preguntarse o expresar que quizá podría ser mejor que muera. Claro está. tal vez este pensamiento sea de seres debiles, pero desde las narración de las acciones, resulta verosímil aunque el texto, en parte, pareciera estancarse. 

No obstante, el entrar y salir de una vida y  otra no tiene aliciente de que Nora tome fuerzas, no sé de dónde ni cómo, sólo puedo expresar a que es similar a nuestro día a día. Donde sin motivo alguno después de tanto declinar, sale una fuerza interior y a partir de ese momento sí comenzamos a tener arrojo. 

Ucronía en La biblioteca

Por otra parte, de acuerdo con unas consultas realizadas por  unas compañeras de un grupo de lectura al que pertenezco, la novela podrìa clasificarse como una ucronía, es decir, las acciones que se narran son las múltiples posibilidades a partir de una realidad. Por lo que Nora parte de su plano temporal real que inicia con la ingesta de las pastillas luego de una serie de acontecimientos desfavorables (pérdida del empleo, muerte de su gato). Al llegar a la biblioteca puede escoger libros que la transportan a realidades alternativas, lo que se considera un plano temporal ucrónico. 

No es autoyuda, no es placer estético es  un texto para hilvanar nuestra propia experiencia

Con este libro podemos tropezarnos con una vieja discusión. ¿Es literatura? El libro está bien escrito (supongo que también bien traducido), pues nos sentimos enganchados y hasta después del tedio de las vidas, llegamos, hasta cierto punto, a emocionarnos. Asimismo hay un conflicto por el que se generan las acciones, pero, no obstante: ¿Es literatura? 

De forma fugaz me llega la idea,  aunque muy sencilla, a mí me tranquiliza; me hace bien. Solo nos preocupamos porque un texto sea literario quienes tenemos formación literaria. El placer estético, esa imbricada red de mensajes preciosistas y profundos, puede que sea muy poco apreciado por los lectores sin instrucción literaria. Para los demás con estar bien escrito y ser entretenido es suficiente. De allí que vuelva a hacerme la pregunta: ¿no es eso, acaso, literatura? Lo que puedo responder de momento  es que es así. Solo el tiempo dirá si pueda trascender. 

De otra parte es válido interrogarse sobre el carácter de texto de autoayuda que tiene la novela y al indagar en los demás títulos publicados por el autor, evidenciamos que se siente cómodo en ese género. Escribió la novela basado en un episodio de su vida. Así que este libro también podría abrir los surcos de una narración literaria con dosis de autoayuda. Por eso, reitero va a medio camino entre lo literario y la autoayuda para entretenerse y tener una lección de vida o múltiples vidas.  



miércoles, 3 de mayo de 2023

Impresión de lectura: El gato que amaba los libros, Sosuke Natsukawa

 

El gato que amaba los libros, Sosuke Natsukawa

252 páginas

 


Una vez más la lectura, los libros y la literatura nos muestran férreos motivos de que sí podemos vivir con esperanza y entusiasmo. Nuestra esencia puede ser muy diferente entre nuestros amigos y familiares, pero aún así podemos entablar sinceras relaciones humanas. Este es el viaje que vivirá Rintaro con la muerte su abuelo y luego de conocer a Tora. Un viaje donde los libros pueden significar y ser nada, sino tenemos con quien compartirlos y un por qué para luchar.

Sobre el amor a los libros

Si te enganchas al igual que yo, emprenderás un viaje a través de cuatro laberintos con el ferviente propósito de defender a los libros. Defensa que se convertirá en una metáfora para que Rintaro entienda que tiene muchos cometidos en su vida. Y el más loable ser un promotor de la libertad de pensamiento, de la pluralidad de las ideas y del amor por los libros.

Atención. No se trata del amor preciosista por los libros para tenerlos encerrados tras una estantería o un editor que solo quiere vender los bestsellers del momento. Va más allá y ese designio se respalda muy bien con el narrador a lo largo de los capítulos, pues Rintaro debe superar cuatro desafíos, salvando las distancias con los trabajos de Hércules. No obstante, con la similitud de que es un acto de valor y osadía.

Sobre estar solo: Hikikomori[1]

Un adolescente común fuera de lo común.  A Rintaro le apasionan los libros y yo viajo a mi vida de adolescente y me siento feliz porque cada vez consigo, entre la ficción y la realidad, gente parecida a mí…así hayan pasado más de veinte años. 😊

En fin que Rintaro es un alma solitaria, pero que le ha prestado la debida atención a su abuelo porque ha tomado una de sus más grandes virtudes: apreciar los libros, la naturaleza y ser un buen ser humano. Al respecto, el abuelo le expresa a Rintaro:

Si no haces más que leer libros con tanta avidez, tu visión del mundo será muy limitada. Por muchos conocimientos que reúnas, si no piensas con tu propia cabeza y caminas con tus propios pies, todo lo adquirido será en vano. (p.55).

A pesar de apreciar los libros, Rintaro parecía no querer salir nunca de la librería. Dejó de asistir al instituto. Razón por la que el abuelo cada tanto le daba consejos como el anterior.

Un viaje onírico: el componente fantástico para preservar la librería

Si no quedaron atrapados por este protagonista cuya misión será defender a muy temprana edad los libros, quizá el viaje fantástico junto con sus secuaces será el móvil definitivo para sumergirse en sus páginas. Un salto hacia estanterías desde el piso hasta el techo y hasta donde se pierde la mirada, con pasadizos que de súbito nos llevan a amplias galerías de arte u ostentosas oficinas donde el reto de la argumentación nos emocionará hasta estar convencido de que el camino de los libros puede llegar a ser la mejor arma para sobrevivir en este mundo lleno de sufrimiento (p.30), junto con el sentido del humor como dice el abuelo en unos de sus diálogos con Rintaro.



[1] Es un término japonés para referirse a las personas que han decidido apartarse de la vida social y vivir en condiciones de aislamiento.