Una biblioteca que nos lleva a otras vidas posibles. Pensemos: casi todos tenemos episodios que nos hacen querer declinar, pero por más pesad
o que sea el día, debemos ponernos los zapatos y seguir. Ir al trabajo, ir al negocio, hacerle desayuno a los niños y paso a paso ir cumpliendo nuestras labores.
Lo anterior es lo que le ocurre a la mayoría de las personas, pero también existe un número considerable que toma otra vía: el suicidio o intento de suicidio. Esto fue lo que decidió hacer Nora, protagonista de La biblioteca de la Medianoche, consume unas pastillas y en lugar de morir su alma queda en un limbo donde no existen fronteras del tiempo y espacio. Ese limbo es una biblioteca con infinitas alternativas, posibilidades para probar vidas de acuerdo con algún tipo de actividad o rutina que se haya practicado o inclinado a realizar en la vida antes del funesto episodio. En la biblioteca también se concibe la posibilidad de probar vidas de las que uno ni siquiera llega a imaginarse, como ser una celebridad o estrella del deporte.
Entonces Nora comienza a probar una vida tras otra, sin conseguir ninguna que la haga sentir completamente satisfecha como para volver a tomar las riendas de su vida. Hasta cierto punto el lector podrá llegar a preguntarse o expresar que quizá podría ser mejor que muera. Claro está. tal vez este pensamiento sea de seres debiles, pero desde las narración de las acciones, resulta verosímil aunque el texto, en parte, pareciera estancarse.
No obstante, el entrar y salir de una vida y otra no tiene aliciente de que Nora tome fuerzas, no sé de dónde ni cómo, sólo puedo expresar a que es similar a nuestro día a día. Donde sin motivo alguno después de tanto declinar, sale una fuerza interior y a partir de ese momento sí comenzamos a tener arrojo.
Ucronía en La biblioteca
Por otra parte, de acuerdo con unas consultas realizadas por unas compañeras de un grupo de lectura al que pertenezco, la novela podrìa clasificarse como una ucronía, es decir, las acciones que se narran son las múltiples posibilidades a partir de una realidad. Por lo que Nora parte de su plano temporal real que inicia con la ingesta de las pastillas luego de una serie de acontecimientos desfavorables (pérdida del empleo, muerte de su gato). Al llegar a la biblioteca puede escoger libros que la transportan a realidades alternativas, lo que se considera un plano temporal ucrónico.
No es autoyuda, no es placer estético es un texto para hilvanar nuestra propia experiencia
Con este libro podemos tropezarnos con una vieja discusión. ¿Es literatura? El libro está bien escrito (supongo que también bien traducido), pues nos sentimos enganchados y hasta después del tedio de las vidas, llegamos, hasta cierto punto, a emocionarnos. Asimismo hay un conflicto por el que se generan las acciones, pero, no obstante: ¿Es literatura?
De forma fugaz me llega la idea, aunque muy sencilla, a mí me tranquiliza; me hace bien. Solo nos preocupamos porque un texto sea literario quienes tenemos formación literaria. El placer estético, esa imbricada red de mensajes preciosistas y profundos, puede que sea muy poco apreciado por los lectores sin instrucción literaria. Para los demás con estar bien escrito y ser entretenido es suficiente. De allí que vuelva a hacerme la pregunta: ¿no es eso, acaso, literatura? Lo que puedo responder de momento es que es así. Solo el tiempo dirá si pueda trascender.
De otra parte es válido interrogarse sobre el carácter de texto de autoayuda que tiene la novela y al indagar en los demás títulos publicados por el autor, evidenciamos que se siente cómodo en ese género. Escribió la novela basado en un episodio de su vida. Así que este libro también podría abrir los surcos de una narración literaria con dosis de autoayuda. Por eso, reitero va a medio camino entre lo literario y la autoayuda para entretenerse y tener una lección de vida o múltiples vidas.

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