El gato que amaba los libros, Sosuke Natsukawa
252 páginas
Una vez más la lectura, los
libros y la literatura nos muestran férreos motivos de que sí podemos vivir con
esperanza y entusiasmo. Nuestra esencia puede ser muy diferente entre nuestros
amigos y familiares, pero aún así podemos entablar sinceras relaciones humanas.
Este es el viaje que vivirá Rintaro con la muerte su abuelo y luego de conocer a
Tora. Un viaje donde los libros pueden significar y ser nada, sino tenemos con
quien compartirlos y un por qué para luchar.
Sobre el amor a los libros
Si te enganchas al igual que yo,
emprenderás un viaje a través de cuatro laberintos con el ferviente propósito de
defender a los libros. Defensa que se convertirá en una metáfora para que
Rintaro entienda que tiene muchos cometidos en su vida. Y el más loable ser un
promotor de la libertad de pensamiento, de la pluralidad de las ideas y del amor
por los libros.
Atención. No se trata del amor
preciosista por los libros para tenerlos encerrados tras una estantería o un
editor que solo quiere vender los bestsellers del momento. Va más allá y ese designio
se respalda muy bien con el narrador a lo largo de los capítulos, pues Rintaro
debe superar cuatro desafíos, salvando las distancias con los trabajos de
Hércules. No obstante, con la similitud de que es un acto de valor y osadía.
Sobre estar solo: Hikikomori[1]
Un adolescente común fuera de lo
común. A Rintaro le apasionan los libros
y yo viajo a mi vida de adolescente y me siento feliz porque cada vez consigo,
entre la ficción y la realidad, gente parecida a mí…así hayan pasado más de veinte
años. 😊
En fin que Rintaro es un alma
solitaria, pero que le ha prestado la debida atención a su abuelo porque ha
tomado una de sus más grandes virtudes: apreciar los libros, la naturaleza y
ser un buen ser humano. Al respecto, el abuelo le expresa a Rintaro:
Si no haces más que leer libros con tanta avidez, tu visión
del mundo será muy limitada. Por muchos conocimientos que reúnas, si no piensas
con tu propia cabeza y caminas con tus propios pies, todo lo adquirido será en
vano. (p.55).
A pesar de apreciar los libros,
Rintaro parecía no querer salir nunca de la librería. Dejó de asistir al instituto.
Razón por la que el abuelo cada tanto le daba consejos como el anterior.
Un viaje onírico: el componente
fantástico para preservar la librería
Si no quedaron atrapados
por este protagonista cuya misión será defender a muy temprana edad los libros,
quizá el viaje fantástico junto con sus secuaces será el móvil definitivo para
sumergirse en sus páginas. Un salto hacia estanterías desde el piso hasta el
techo y hasta donde se pierde la mirada, con pasadizos que de súbito nos llevan
a amplias galerías de arte u ostentosas oficinas donde el reto de la
argumentación nos emocionará hasta estar convencido de que el camino de los
libros puede llegar a ser la mejor arma para sobrevivir en este mundo lleno de
sufrimiento (p.30), junto con el sentido del humor como dice el abuelo en unos
de sus diálogos con Rintaro.
[1] Es
un término japonés para referirse a las personas que han decidido apartarse de
la vida social y vivir en condiciones de aislamiento.

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