miércoles, 20 de mayo de 2020

Reseña de Yo, Tituba, bruja negra de Salem. Maryse Condé

Yo, Tituba, bruja negra de Salem (1986)


Nosotros los que no vinimos al mundo armados con garrar y colmillos, salimos perdiendo en todos los combates. p.93 

En The Black Horse trabajan dos indios. Tendrías que ver cómo los tratan. Me han contado cómo fueron despojados de sus tierras, cómo los blancos diezmaron sus rebaños, cómo les repartieron “el agua de fuego” que en poco tiempo te lleva a la tumba. ¡Ah, los blancos! P.62

La vida sería un don sólo si cada uno de nosotros pudiera escoger el vientre de la preñez. P. 157 

Me parecía estar desapareciendo totalmente. Sentía que mi nombre solo aparecería como el de una figurante en los juicios contra las brujas de Salem (…)¡Ninguna biografía inspirada y cuidadosa que recreara mi vida y mis tormentos, ninguna! Y esa futura injusticia me indignaba. ¡Era más cruel que la muerte! P. 145

 

Tituba parece una mujer destinada a no ser querida. Llega a este mundo producto de una violación por eso es comprensible que su madre no la quiera, pero ante el reproche momentáneo. El padre adoptivo, un esclavo que corta caña, se transforma de hombre al borde del suicidio a uno cariñoso. Es gracias a este hombre que parece haber renacido, que Tituba logra experimentar una infancia, o al menos parte de, ella feliz.

No obstante, siempre es una fiel testigo del maltrato hacia su raza y del empeño por cruzar la otra orilla para volver al lugar de origen, anhelo constante en estas novelas antillanas por parte de los pueblos africanos.

En cuanto a la estructura de la narración bien puede enmarcarse  en acontecimientos que van de la dicha a la desdicha como eje para dinamizar las acciones. Sin olvidar las cualidades de los protagonistas y los escenarios exóticos en medio de la isla para establecer cierta conexión con lo real maravilloso. Nexo que permite relacionarlo con El reino de este mundo de Alejo Carpentier.

 Si quisiera desglosar a detalle las acciones de la primera y segunda parte en que se encuentra dividida la novela encontraría 5 ejes y todos parte del sufrimiento para abrir paso a que Tituba pueda experimentar un poco de alegría. Por ejemplo de la muerte de su madre, Tituba puede conocer a Mamá Yaya y vivir casi en estado primitivo y salvaje, pero con suma tranquilidad.

 Asimismo, Yo, Tituba, bruja negra de Salem, destaca por el viaje de la protagonista. Con el traslado a tierras americanas inicia la segunda parte de la novela así como otras vivencias marcadas por la intransigencia religiosa, el odio y la supremacía de la raza blanca.

 El barco desembarca en Boston donde transcurre un año. Vive con un acérrimo pastor y su familia. Luego parten a Salem, lugar en el que verdaderamente inicia la tragedia de Tituba por catalogarla una bruja, pero aún así le sacan el mayor provecho. Producto de esto no puedo apartar de mi cabeza la gran hipocresía que fue y sigue siendo el mundo. Los amos la odian, pero saben lo valiosa que resulta. Quizá por una fusión entre el temor y admiración ante las virtudes de esta mujer. En todo caso tal aspecto podría ser propicio para generar otras polémicas.

 

Al margen de lo anterior me permito pensar que Tituba es una suerte  de Odiseo femenino, quien después de diez años de sortear más de un escollo como impedir que se los tragara el mar ya de vuelta a Barbados o soportar los maltratos del capitán aún cuando ha obtenido la libertad.

A diferencia de Odiseo que ha dejado a Telémaco y Penélope, el gran amor de Tituba no fue Jhon Indiano sino la isla con sus plantas, brebajes y aromas. Indiano solo fue el rapto carnal por el que muchas mujeres alguna vez en la vida nos condenamos y aunque ella lo sabe, se dejó enceguecer porque quizá en medio de la senectud es que es posible engendrar otra vida, a propósito esta posibilidad fue reprimida en varias ocasiones para evitarle sufrimientos a esa criatura.

Una vez Tituba se encuentra en Barbados podríamos pensar que ahora sí puede ser verdaderamente ella, pero el deseo por ver a la isla en libertad que se funde con el deseo por un negro cimarrón vuelve a hacerla cambiar de planes y modificarlos a los de los demás. Es así como planea ardides que no salen airosos, pero dotan a la narración de una clara referencia de libertad por este pueblo que quiso revertir los vicios del vasallaje.

Por otra parte, si observamos la novela desde los discursos actuales notamos que Tituba conmueve y quizá no haya mujer que no sienta simpatía por ella al reflexionar sobre la libertad, la igualdad y la posibilidad de elegir aunque se trate de una mujer del siglo XVII donde tales consideraciones se agudizan, pues es una esclava, pero es que quizá muchas mujeres aún lo son en pleno siglo XXI.

El deseo no es otro que ser libre, libre para amar y ser amada, libre para decidir si quiere o no tener hijos y por encima de esto ser, sin equipararse a nadie, solo ser sin pensar en las marcas que nos encadenan y obligan a pensar en mantener el pasado.


Editorial: Monte Ávila Editores Latinoamericana, 2010

Traducción: Ameli Hernández

Número de páginas: 236

 

 


1 comentario:

  1. Buena reseña. Invita a deborar las páginas del libro. Gracias por compartir.

    ResponderEliminar