jueves, 28 de mayo de 2020

Reseña de la novela Ayer, nosotros, hoy

Reseña de la novela

Ayer, nosotros, hoy...


Historias de amor juvenil hay muchas y seguro esta es una más. Ayer, nosotros, hoy de Carolina Casado nos presenta a Max y Scott, jóvenes a punto de culminar la secundaria que, en apariencia, no están hechos el uno para el otro. El azar y un profesor de Filosofía los hace coincidir, pues deben realizar un informe sobre  mitos griegos, uno de su preferencia. A partir de ese momento Scott luchará por convencer a una abúlica Max, pero los dioses ya habrán lanzado los dados del amor.

Al principio se aborrecen, Scott es el típico niño nerd que solo piensa en culminar a cabalidad las asignaciones. Por suerte, su insistencia rinde frutos y aunque el amor no es lo primero que aflora –tal vez  es la típica modalidad de iniciar como en las  comedias románticas: encuentros inesperados para dar paso a algo más- de esta amistad accidental, poco a poco van descubriendo sus gustos y secretos familiares y el apoyo que cada uno le puede dar al otro.

La estructura está formada por 54 capítulos narrados de forma alterna por Max y Scott. Cuando narra Max finaliza con una carta dirigida al padre ausente desde los 8 años, mientras que Scott cierra con reflexiones y versos libres en relación con el rumbo de su vida entretejida con la cotidianidad.  El espacio de la novela se desarrolla en una Nueva York no tan cosmopolita como podríamos pensar, pero sí cargada de lugares comunes como Brooklyn, Manhattan y Harlem sin dejar a un lado las escapadas al bullicio solitario de algunas zonas escondidas del icónico Central Park. En él la protagonista encuentra paz y recogimiento para seguir mintiendo ante su madre y hermana que todo está bien, aunque realmente se siente avasallada por la culpa.

Durante el desarrollo de la trama y después de varias reuniones donde solo se asoman los nombres de Orfeo y Eurídice –hubiese sido muy valioso inmiscuir algunos datos arquetípicos a la trama- ambos se percatan de que sienten algo más, pero no lo quieren admitir. En ningún momento establecen una relación, muy a la moda de estos tiempos, solo estar por estar, porque se sienten bien y no hay mucho por lo que pensar. Quizá este sería el gancho para muchos jóvenes al leerlos. Verse identificados en el argumentos, pero para alguien que ya pasó la adolescencia hace rato solo ve este móvil como una complacencia del mercado editorial, es mi perspectiva.

Al final de la novela, como es de esperarse, cada quien toma su camino. La consigna aquí es vivir el hoy y en él los sentimientos y el amor profundos son historia de ayer porque es descartable así ciertas personas verdaderamente hayan hecho un cambio en la vida.  Resulta fácil de leer, pero personalmente no convence por este tratamiento del tema amoroso, es como una curita. La usé y me la quité porque ya cumplió su propósito. Entonces, el argumento solo pareciera insistir en que hay que vivir el amor de bachillerato, casi como un requisito, no importa que no siga un molde, pero tienes que sentirlo y ya está. Ahora que lo pienso, debe ser que el amor juvenil y quizá el actual consiste en cambiar como el estado de Whatsapp…es probable que haya sido así siempre. No obstante ahora  es más notorio.


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