Reseña de Arlington Park
Ambientada entre paredes
suntuosas, decoradas conforme con las últimas tendencias, las casas de
Arlington Park destilan lujo, pero sus habitantes parecen llevar una existencia gris, vacía; sin
belleza. Por eso, a raíz de la novela, pongo en tela de juicio una frase tomada
del mismo libro con respecto a las familias: “árboles de amor, todas aquellas
personas conectadas entre sí y arraigadas a la tierra” (p.261).
Es así como en el
desarrollo de las acciones las cuatro familias que nos dejan ver entre sus
cortinas ofrecen una versión en la que la maternidad esclaviza, los esposos
desdeñan cada centímetro del ser de sus esposas y los hijos a veces, solo a
veces, son bultos de desorden que alteran los nervios. En suma, una completa
contradicción del arraigo entre las familias.
En esta historia las
protagonistas son las mujeres con la descripción meticulosa de sus vidas, al
respecto:
la cocina era como una persona con
la que hubiera intentando congeniar sin conseguirlo (…) Todo, las paredes, el
techo, los armarios, las puertas y los marcos de las ventanas, estaban pintados
del mismo color, como si allí hubiera sucedido algo terrible. (p.223).
Descripciones cargadas de una especie de repulsión
que podría desembocar en vidas insatisfechas como si después de haberse
esforzado tanto por escalar la montaña para conseguir –creo que aquí es mucho
más conveniente emplear la palabra adquirir- el esposo, la casa, los hijos y
los lujos se percatarán de que quizá todo es accesorio porque hasta cierto
punto ellas también son el agregado de sus esposos, solo que estos no se la pasan
reflexionando y juzgando el momento en el que llegaron a esa estación de su
vida.
El hastío de las protagonistas
entre sus cocinas y jardines pulcros, pero, en el fondo, callan o estallan
moderadamente porque de acuerdo con sus normas de vida siempre hay que mantener
las buenas costumbres ya sea en el parque o en medio de una cena y así seguir
el monólogo que, desde la perspectiva de la novela, es el matrimonio porque son
incapaces de subirse en el tren de una discusión compleja y necesaria sobre temas
como: la tolerancia en el mundo, la empatía con el otro (las minorías:
extranjeros, pobres, refugiados), o la destrucción de la belleza.
A propósito de este tópico,
Benedict, esposo de Juliet, profesora de literatura a la que todos consideraban
que en su juventud sería la única capaz de hacer algo verdaderamente resaltante,
intenta iniciar una reflexión sobre el tema, pero resulta en vano, pues se
convierte en el triste colofón de una cena en la que Cristine por completo
alcoholizada se levanta de la mesa para incitarlos a bailar y cuestionar el
deprimente circo conyugal en el que ella se siente sumida, pero también todos,
en silencio, lo están.
Así que si están buscando
una percepción de la sociedad contemporánea ambientada en una barrio
residencial de Inglaterra, pero que bien podría ser cualquier sector como El
Rosal, La Pedregosa, Alto Barinas, o Pirineos, lean el libro.
Finalizo con el poema y
les pregunto, ¿resulta un retrato muy parecido al de estos tiempos que vivimos
donde solo parece quedar el asfalto mientras nos quedamos en casa?
Y tal será el fin de Inglaterra,
la sombra, los prados, los senderos,
los concejos, los coros labrados.
Quedarán libros; permanecerá
en
galerías; pero tan sólo nos quedarán
hormigón y neumáticos.
Tal vez es tiempo de dejar
de ser mujeres y hombres que solo van tras los bienes y la posesión para de una
vez por todas ir por la conversación y la reflexión sobre los temas que sí hacen que el mundo siga girando.
Con una impresión mucho más desenfadada…
-En una excelente excusa
para acercarse a la obra de Virgnia Woolf ¿La razón? Averígüenla ustedes.
-En uno de los pasajes
Juliet comenta con el círculo de lectura sobre Cumbres Borrascosas, eso me dio pie a ver la versión
cinematográfica. Me refiero a la del año 1992, protagonizada por Juliet Binoche
y Ralph Fiennes. Debo comentarles que aunque fue la primera novela que leí,
nunca me decidí a ver la película, pero hace unos años vi en un cine foro una
versión mucho más reciente, no me gustó del todo la adaptación. Sí celebro de
ella la sensación de nostalgia y soledad cuando Heathcliff camina en el páramo.
-Observar por Google Map
la localización geográfica de Arlington Park, sus casas, parques, el centro de
la vida de la clase media inglesa. Así hacemos un viaje de 180 grados desde
casa.
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