martes, 5 de mayo de 2020

Arlington Park, Rachell Cusk



Reseña de Arlington Park

Ambientada entre paredes suntuosas, decoradas conforme con las últimas tendencias, las casas de Arlington Park destilan lujo, pero sus habitantes  parecen llevar una existencia gris, vacía; sin belleza. Por eso, a raíz de la novela, pongo en tela de juicio una frase tomada del mismo libro con respecto a las familias: “árboles de amor, todas aquellas personas conectadas entre sí y arraigadas a la tierra” (p.261).

Es así como en el desarrollo de las acciones las cuatro familias que nos dejan ver entre sus cortinas ofrecen una versión en la que la maternidad esclaviza, los esposos desdeñan cada centímetro del ser de sus esposas y los hijos a veces, solo a veces, son bultos de desorden que alteran los nervios. En suma, una completa contradicción del arraigo entre las familias.

En esta historia las protagonistas son las mujeres con la descripción meticulosa de sus vidas, al respecto:
 la cocina era como una persona con la que hubiera intentando congeniar sin conseguirlo (…) Todo, las paredes, el techo, los armarios, las puertas y los marcos de las ventanas, estaban pintados del mismo color, como si allí hubiera sucedido algo terrible. (p.223).

 Descripciones cargadas de una especie de repulsión que podría desembocar en vidas insatisfechas como si después de haberse esforzado tanto por escalar la montaña para conseguir –creo que aquí es mucho más conveniente emplear la palabra adquirir- el esposo, la casa, los hijos y los lujos se percatarán de que quizá todo es accesorio porque hasta cierto punto ellas también son el agregado de sus esposos, solo que estos no se la pasan reflexionando y juzgando el momento en el que llegaron a esa estación de su vida.

El hastío de las protagonistas entre sus cocinas y jardines pulcros, pero, en el fondo, callan o estallan moderadamente porque de acuerdo con sus normas de vida siempre hay que mantener las buenas costumbres ya sea en el parque o en medio de una cena y así seguir el monólogo que, desde la perspectiva de la novela, es el matrimonio porque son incapaces de subirse en el tren de una discusión compleja y necesaria sobre temas como: la tolerancia en el mundo, la empatía con el otro (las minorías: extranjeros, pobres, refugiados), o la destrucción de la belleza.

A propósito de este tópico, Benedict, esposo de Juliet, profesora de literatura a la que todos consideraban que en su juventud sería la única capaz de hacer algo verdaderamente resaltante, intenta iniciar una reflexión sobre el tema, pero resulta en vano, pues se convierte en el triste colofón de una cena en la que Cristine por completo alcoholizada se levanta de la mesa para incitarlos a bailar y cuestionar el deprimente circo conyugal en el que ella se siente sumida, pero también todos, en silencio, lo están.

Así que si están buscando una percepción de la sociedad contemporánea ambientada en una barrio residencial de Inglaterra, pero que bien podría ser cualquier sector como El Rosal, La Pedregosa, Alto Barinas, o Pirineos, lean el libro.
Finalizo con el poema y les pregunto, ¿resulta un retrato muy parecido al de estos tiempos que vivimos donde solo parece quedar el asfalto mientras nos quedamos en casa?

Y tal será el fin de Inglaterra,
la sombra, los prados, los senderos,
los concejos, los coros labrados.

Quedarán libros; permanecerá
en  galerías; pero tan sólo nos quedarán
hormigón y neumáticos.

Tal vez es tiempo de dejar de ser mujeres y hombres que solo van tras los bienes y la posesión para de una vez por todas ir por la conversación y la reflexión sobre los temas que  sí hacen que el mundo siga girando.

Con una impresión mucho más desenfadada…

-En una excelente excusa para acercarse a la obra de Virgnia Woolf ¿La razón? Averígüenla ustedes.

-En uno de los pasajes Juliet comenta con el círculo de lectura sobre Cumbres Borrascosas, eso me dio pie a ver la versión cinematográfica. Me refiero a la del año 1992, protagonizada por Juliet Binoche y Ralph Fiennes. Debo comentarles que aunque fue la primera novela que leí, nunca me decidí a ver la película, pero hace unos años vi en un cine foro una versión mucho más reciente, no me gustó del todo la adaptación. Sí celebro de ella la sensación de nostalgia y soledad cuando Heathcliff camina en el páramo.

-Observar por Google Map la localización geográfica de Arlington Park, sus casas, parques, el centro de la vida de la clase media inglesa. Así hacemos un viaje de 180 grados desde casa.

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