Un paseo por el Madrid de
Cervantes, 2025
Alfonso Mateo-Sagasta
Ilustraciones de José María
Gallego
Número de páginas 69
Ediciones Reino de Cordelia
¿Es posible
que vayamos de paseo dejándonos conducir por un libro? Sí, un libro. No el GPS,
tampoco el guía contratado para que reviva los hechos trascendentales de esa
localidad, ni mucho menos el mapa que algunos compran al llegar al aeropuerto.
Es la propuesta lúdica, histórica y entrañable de Un paseo por el Madrid de Cervantes publicado en el año 2025. En sesenta
y nueve páginas nos conducimos por algunos lugares de la gran Babilonia de
acuerdo con Lope de Vega, entre ellos el barrio de las letras, el Monasterio de
las Descalzas Reales, la Catedral de Santa María la Real de la Almudena, la Calle
Mayor, y por ser muchos más, es mejor que vayan a buscar el libro.
En suma, un recorrido por calles, pasadizos, mentideros y datos curiosos que tejieron la vida de Miguel de Cervantes a su llegada a la ciudad donde se cruzan los caminos. Por eso, parafraseo una oración del autor Alfonso Mateo-Sagasta, cerremos los ojos, respiremos hondo (pero no tanto por los olores que se desprendían de las calles sin alcantarillado y donde la vía pública estaba presta para que cualquier viandante inesperadamente fuese sorprendido por el ¨Agua va¨ que, de agua no tenía nada) porque el camino puede ser inexplorado para algunos, sobre todo cuando no son lugareños, pero lo que sí es indiscutible es el hecho de que pareciera un videojuego sin la consola o el mando o cualquier otro artificio tecnológico, pues lo único que tenemos que hacer es tener disposición, deseos de acariciar aceras e intriga por deambular por calles que, en cada esquina, auscultan datos curiosos y cargados de humor como la esquina de la catedral en la que para evitar las recurrente micciones de Quevedo, el padre instaló una cruz y al lado un verso que rezaba: ¨Donde se ponen cruces no se mea¨ A lo que el poeta le respondió: ¨Donde se mea no se ponen cruces¨ por el derecho de primero satisfacer las necesidades fisiológicas.
Si bien el libro centra su argumento en un recorrido, no podía escapar la mención a la enemistad entre Francisco de Quevedo y Cervantes (ay, como nos gustan los chismes, también los históricos, para muestras los dimes y diretes entre dos genios del Siglo de Oro aún hoy son la comidilla de los círculos literarios). Es que nadie puede pasar inadvertido un buen cotilleo de pasillo y tú no te hagas el desentendido porque es probable que en clases de Lengua esto te sacó del sopor de las explicaciones del profe.
Hasta este punto quiero expresar que si bien el propósito no es conocer vocablos que han caído en desuso el libro es el abrebocas para hacernos una visita a los diccionarios, un universo en un libraco en el que se nos pasan las horas. Palabras con sus acciones que ya no forman parte del día a día como en esos tiempos. Es el caso de ¨el barato¨- No obstante, permanecen en el idioma quizás con otros matices y dependiendo del dialecto con mayor o menos intensidad. En Venezuela se emplea en el lenguaje coloquial está barato en lugar de económico o asequible o a buen precio. Y cómo no olvidar la frase que marcó ser venezolano en la década de los noventa del siglo pasado: ¨Ta barato¨, dame dos. Hasta aquí este asunto; creo que a todos nos viene bien una capsula de lenguaje, así como las vitaminas o tomar el sol.
Se me
ocurre que podríamos considerarlo una suerte Google Maps histórico, con
comentarios que no están pagados, pues son fidedignos y valiosos como hablantes
de la lengua de Cervantes.
Al margen y en el margen de la lectura…
Los libros con mapas incorporados no son nada nuevo, pero a mí me alegran el alma de niña exploradora. Cuando era pequeña navegaba por las aguas del Atlas publicado por la Editorial Salvat y hacían más amenos mis días en Socopo y recién llegada a San Cristóbal. De ahí braceaba al globo terráqueo del escritorio de papá en nuestra lejana Mérida. Luego llegaron las clases en la escuela y el liceo donde siempre había mapas: mapas de Venezuela, de los estados andinos y del mundo.
Mi amor por los mapas se amplía al obtener A china en bicicleta de Gabriel Pernau. La portada y contraportada muy bien diagramadas por Ediciones B; diría con el cariño de quienes, sin ser geógrafos, tienen mapas en su casa o se dejan pasar horas viajando sentados en el sillón. Pues por ese cariño transmitido en la diagramación y diseño e impresión (a full color) yo no he podido deshacerme de él. Al punto de que es uno de mis libros favoritos. Es por esta razón que cada vez que veo un libro de mapas quiero comprarlo, tenerlo para mí.
Afortunadamente
pude adquirir este y lo celebro porque aunque soy foránea, ya he hecho
recorridos en compañía de este paseo entre sombras que han resultado luminosas,
me han conducido sin buscarlo por un barrio famoso por sus letras y sigo, sigo
aprendiendo porque esa es la razón vital o la disposición para aprender, de
todo y cuánto sea necesario como hoy que entre otras razones una generosa y
gentil mujer me enseñó que si no se repite y se hace el planchado con énfasis y fuerza
jamás vamos a lograr los resultados esperados, suena frase hecha, suena eco de
cualquier esquina, no importa. Lo valioso es la resonancia que queda en nuestro
corazón y nuestro sendero por la vida.

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