lunes, 5 de mayo de 2025

Impresión del libro: Tres tazas de té

 

Tres tazas de té

Greg Mortenson y David Oliver Relin

416 páginas

 


Las cosas se vienen abajo; ceden los cimientos ˗ Leyó Krakauer con su fina y ahogada voz, tan incómodo ante las multitudes como Mortenson˗. La anarquía se desata sobre el mundo, una marea de sangre se desborda, y se extingue en todas partes el ritual de la inocencia. P.342.

Las mayores montañas del mundo requieren más que una aproximación física. El propio Schaller, en su libro  Stone of silence, confiesa que sus caminatas por el Karakórum, al que llamaba “La cordillera más escarpada de la tierra” eran, para él, tanto dioses espirituales como expediciones científicas. P. 148.

Durante el último mes he estado muy enganchada a ciertos videos de viajeros. Los videos están alojados en la plataforma Youtube: @Volatadipeluca, @Ramilla y @Lethalcrisis. Estos videos me distraen, me relajan y me ofrecen una bocanada de otra realidad.  Quizá no tengan argumento, pero quién dijo que para viajar hay que tenerlos. Solo dejar que un pie vaya delante del otro y cuidar de los caminos escarpados. La razón con la que inicié el párrafo introduciendo mi experiencia con los viajeros youtubers es porque quise conectarlos con el libro Tres tazas de té.

El libro publicado en el año 2010 y catalogado por la revista Time como mejor libro de viajes sobre Asia no es una bitácora de viajes, podemos considerarlo el viaje personal de un hombre para darle sentido a su vida y a su vez enrumbar el sentido de muchos a través de la educación.  Suceden dos grandes momentos. El primero es el intento fallido de un viaje por el que tuvo que regresar a San Francisco en 1993. Ese fracaso es el ascenso truncado a la cima del K2.  A partir de allí comienza a idear cómo contribuir a que los niños puedan asistir a la escuela en lugar de aprender las lecciones en los terrenos escapados.

Para articular las acciones del segundo gran momento de su vida y creo que el que direcciona su vida, trabaja como enfermero durante una buena temporada a fin de reunir todo lo posible para un próximo viaje. A la vez investiga cómo obtener recursos para financiar su proyecto de construir una escuela en un pueblo montañoso de Pakistán.  Hasta aquí se me ocurre que más allá del desprendimiento por una meta personal: llegar a la cumbre del K2, se suplanta por el anhelo de ayudar a otros y es el valor especial que tiene este libro.

Hoy cuando una y otra vez los mensajes van dirigidos a que logremos el “éxito personal” el libro nos muestra el sendero de un hombre por hallar el bien colectivo y así él, sin quererlo, encontró un bien mayor. Greg, el protagonista y escritor de esta bitácora humana y altruista en ningún momento expresa que halló la felicidad, pero yo he querido considerarla de esa forma porque es el mensaje que me dejó este libro.

Greg no se queda con la construcción de una sola escuela. Se impone nuevos retos como ayudar a que un pueblo tenga mejor acceso con otros por lo que colabora en la construcción de un puente y así seguir construyendo escuelas. Tal actividad no se logró de un momento para otro, sino que fueron años de conversaciones con los líderes de la zona, de búsqueda de fondos, de riesgos porque fue secuestrado. No obstante, este libro tiene una final feliz realista.

Ahora bien, ¿Por qué Tres tazas de té? Lo dejo en voz del autor:

Si quieres prosperar en el Baltistán, debes respetar nuestras costumbres  -le dijo, soplando su bol˗. La primera vez que compartes el té con un balti, eres un desconocido. La segunda vez que tomas el té, eres un invitado especial. Y la tercera vez que compartes una taza de té, pasas a ser parte de la familia, y por nuestra familia, estamos dispuestos a hacer lo que sea, hasta morir ˗ le explicó, estrechando cariñosamente la mano de Mortenson˗. Doctor Greg, debes dedicar tiempo a compartir esas tres tazas de té. P.190.

Eso se lo dijo Haji Alí para manifestar que en esos pueblos ser aceptado y que aprueben acciones foráneas no es de acuerdo con la noción occidental, sino que es un proceso que lleva tiempo y ese tiempo depende de las relaciones humanas. Por suerte Greg Mortenson comprendió el mensaje y se dio el tiempo para tomar mucho más que tres tazas de té con los habitantes del Baltistán.

 

 

 

 

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