lunes, 10 de mayo de 2021

Viajeros. Los mejores relatos de viajes de Carlos Castán, José Luis Corral, Jack Kerouac, John Updike y Evelyn Waugh

 

Editorial Quinteto, 2003


Páginas 158

 

Hay más libros a nuestro alcance que nunca, pero apenas encontramos el tiempo  para atender a tanta posibilidad desplegada frente a nosotros. Y sin embargo,  el viaje sigue siendo placentero y el libro sigue siendo necesario.

Quinteto, 2003

Es posible que, tras viajar tan rápidamente de un lugar a otro como habíamos hecho últimamente, mi paladar que echara en falta las cualidades más sutiles y más huidizas que revelan tímidamente a quienes viajan más despacio. 

Evelyn Waugh, 2002, página 127

(…) me pasé una tarde deliciosa, totalmente solo en las dos grandes galerías de arte. Una de ellas contenía una notable elección de pinturas de los maestros españoles Velázquez, Zurbarán, El Greco y Goya y un gran número cuyos nombres no suelen oírse fuera de su país natal.

Evelyn Waugh, 2002, página 148

El estrecho de Mesina lo pasaron sin respiración, entre la Escila de haber amado y perdido y el Caribdis de no haber amado jamás.

John Updike, 1997, página 119

 

 

Seis relatos de viajes nada convencionales que se entrelazan con la intertextualidad, estudios literarios y crónicas de viajes a medio camino entre lo personal y académico. Los autores de estos cuentos no son muy conocidos a excepción del exponente de la generación beat: Jack Kerouac con su “En el camino” que otra vuelve a hacerme sentir como si realmente me hubiese lanzado a la aventura de pedir la cola por la carretera trasandina.

Por su parte, el autor español Carlos Castán con “El andén de la nieve” ofrece un tono truncado al género fantástico-realista sin dejar de mostrar su fascinación por los trenes. 

Mientras que John Updike en los relatos “George y Vivian” y “Cruceros” narra a personajes que se lanzan a la aventura de viajar desdeñando las costumbres de la tierra que recorren. Aunque “Cruceros” realiza un recorrido muy preciso por las islas griegas en las que se aventuró Ulises en una desventura de más de diez años.

Regresando a los autores españoles tenemos a José Luis Corral  con “Los viajes del Cid”, quien para emular este cantar de gesta divide el cuento en tres partes. Las divisiones distan del estilo juglaresco, pero juega con los estudios literarios y las crónicas o bitácoras de viajes con el propósito, probable, de darle un tono moderno y ajustado a los estilos de escritura actuales.

Por último, “Etiquetas” de Evelyn Waugh, quizá el más cercano al género de viajes. Me gusta pensar que el título es un guiño a las etiquetas que le adjudicamos a las cosas y situaciones cuando se ajustan y no salen del borde de lo que son.

Disfruté el libro, fue una lectura rápida, pero agradable. También puede tener un rápido flashback a las clases de Literatura Española y posteriores horas estudiando para preparar las clases de El Cantar del Mio Cid, sin obviar el hecho de anhelar recorrer y disfrutar una carretera.

P.D. También me devolvió el deleite de envolverme en las páginas de un libro infinito: el diccionario.

 

 

 

 

 

 

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