Editorial Quinteto, 2003
Páginas 158
Hay más libros a
nuestro alcance que nunca, pero apenas encontramos el tiempo para atender a tanta posibilidad desplegada
frente a nosotros. Y sin embargo, el
viaje sigue siendo placentero y el libro sigue siendo necesario.
Quinteto, 2003
Es posible que, tras
viajar tan rápidamente de un lugar a otro como habíamos hecho últimamente, mi
paladar que echara en falta las cualidades más sutiles y más huidizas que
revelan tímidamente a quienes viajan más despacio.
Evelyn Waugh, 2002,
página 127
(…) me pasé una tarde
deliciosa, totalmente solo en las dos grandes galerías de arte. Una de ellas
contenía una notable elección de pinturas de los maestros españoles Velázquez,
Zurbarán, El Greco y Goya y un gran número cuyos nombres no suelen oírse fuera
de su país natal.
Evelyn Waugh, 2002,
página 148
El estrecho de Mesina
lo pasaron sin respiración, entre la Escila de haber amado y perdido y el
Caribdis de no haber amado jamás.
John Updike, 1997,
página 119
Seis relatos de viajes nada
convencionales que se entrelazan con la intertextualidad, estudios literarios y
crónicas de viajes a medio camino entre lo personal y académico. Los autores de
estos cuentos no son muy conocidos a excepción del exponente de la generación
beat: Jack Kerouac con su “En el camino” que otra vuelve a hacerme sentir como
si realmente me hubiese lanzado a la aventura de pedir la cola por la carretera
trasandina.
Por su parte, el autor español Carlos
Castán con “El andén de la nieve” ofrece un tono truncado al género fantástico-realista
sin dejar de mostrar su fascinación por los trenes.
Mientras que John Updike en los
relatos “George y Vivian” y “Cruceros” narra a personajes que se lanzan a la
aventura de viajar desdeñando las costumbres de la tierra que recorren. Aunque “Cruceros”
realiza un recorrido muy preciso por las islas griegas en las que se aventuró
Ulises en una desventura de más de diez años.
Regresando a los autores
españoles tenemos a José Luis Corral con
“Los viajes del Cid”, quien para emular este cantar de gesta divide el cuento
en tres partes. Las divisiones distan del estilo juglaresco, pero juega con los
estudios literarios y las crónicas o bitácoras de viajes con el propósito,
probable, de darle un tono moderno y ajustado a los estilos de escritura
actuales.
Por último, “Etiquetas” de Evelyn
Waugh, quizá el más cercano al género de viajes. Me gusta pensar que el título
es un guiño a las etiquetas que le adjudicamos a las cosas y situaciones cuando se ajustan y
no salen del borde de lo que son.
Disfruté el libro, fue una
lectura rápida, pero agradable. También puede tener un rápido flashback a las
clases de Literatura Española y posteriores horas estudiando para preparar las
clases de El Cantar del Mio Cid, sin
obviar el hecho de anhelar recorrer y disfrutar una carretera.
P.D. También me devolvió el
deleite de envolverme en las páginas de un libro infinito: el diccionario.

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