El medallón perdido, 2001
Ana Alcolea
174 páginas
La narración sobre un viaje da cuenta de un traslado reciente, pero el de
esta historia surge como una aventura para pasar las vacaciones del colegio y
encontrar un medallón que más que un simple objeto, actúa como la transición en
la forma de ver la vida. Por el contrario, mi viaje es un cambio de vida.
Entonces, el desplazamiento en la novela funciona como una buena forma de
tranquilizar mis miedos, mis expectativas, mi dolor de no poder ser más fuerte
ante cualquier resquicio de la vida, de siempre tener que estar victimizándome.
¡Alto ahí! No demos rienda suelta a la tristeza y regresemos a las páginas
de la novela. Benjamín, protagonista de El
medallón perdido ha terminado el tercer año de la ESO. Recibe una visita de
su tío paterno, quien lo invita a pasar las vacaciones cerca de Libreville,
capital de Gabón. Lugar donde su familia paterna tiene una finca de explotación
forestal. El negocio es exitoso además de
ser innovador por las técnicas de conservación de los suelos. Razón por la que
han recibido importantes premios en Europa.
--Agradezco que la gente me sonría. Acaba de pasar una señora caminando por
el parque cerca de donde me estoy quedando y mientras camina rápidamente para
no perder el ritmo me saluda y sonríe. Estoy muy agradecida por los gestos de
amabilidad, pues son los únicos abrazos que he recibido desde que llegué el
pasado primero de abril. –
Benjamín, instalado en la finca paterna, deja de ser el adolescente
promedio de una capital y sale a explorar el mundo, come sano y aprende a ver
lo otros desde la óptica que otorgan los viajes y el cambio de ambiente. Hasta
aquí debo decirles que hay un motivo central por el que Benja decidió viajar a
Libreville: encontrar un medallón. El importante amuleto se perdió en el
aparatoso accidente que cobró la vida del padre hace cuatro años. Quiere que el
amuleto sirva como vestigio, como presencia de su padre, aunque haya fallecido.
El amor también es el motor de la novela. En Libreville pronto olvida a Almudena ya que una hermosa, enigmática e inteligente chica: Sandrine, lo invita a explorar la tierra indómita y conocer los secretos detrás de una cascada.. Entonces, Sandrine ayudará a propiciar el cambio de impresiones, pareceres y modos de vida del joven. Viven aventuras como vasi ser mordido por una serpiente, distinguir plantas venenosas y casi ser aplastados por un asustadizo elefante. Los sentimientos de amor por Almudena se confunden hasta desplazarseo de una citadina frívola y materialista a una chica conectada con lo ancestral.
Otro atractivo de esta novela juvenil es la otredad. No solo de la
naturaleza, de lo primigenio, sino de las tradiciones, la diversidad de las
etnias al narrar algunos ritos y costumbres, pero desde la mirada respetuosa
casi fascinada del extranjero que quiere aprender y entender que en la variedad
está la clave para ser mucho más comprensivos y respetuosos unos con otros.
Deseaba que su espíritu entrase dentro de los espíritus del bosque. Asistió
a varias ceremonias del bwiti y participó en una de ellas. Llegó a comer la
madera sagrada y cumplió con los requisitos de la primera fase de la
iniciación. (p. 94).
El valor por la lectura también tiene presencia. Benjamín y su madre son ávidos lectores. Todas las noches, antes de
acostarse a dormir leen para conectarse con otros a través de la ficción.
Producto del hábito, le pregunta a su tío si es lector y ante la sorpresa
porque en la casa de Libreville no hay ningún libro. Entonces su tío le expresa
que ha leído pocos libros, aspecto que descoloca a Benjamín, pero pronto
entiende que se puede llegar a ser sabio no solo por las páginas de un libro. Hay
otros placeres como la música o leer el mundo y la naturaleza por las que se
puede conocer de todo y todos, pero la clave, más que conocer, es comprender y
respetar. El mismo narrador a través de Benja lo expresa:
Entonces empecé a comprender que se podía ser sabio sin ser lo que llamamos
un intelectual y ser un perfecto zoquete habiendo leído toda la Biblioteca
Nacional. Seguramente, la sabiduría nacía de reflexionar y de vivir, en el
verdadero sentido de ambas palabras. (p.47).
El medallón perdido resulta una muy buena
opción para una lectura sencilla, pero con grandes aprendizajes. Lee, lee sin
riesgos. El único riesgo será comprometerte más con tu camino de reflexión y
entendimiento de los otros.
Posdata:
Los libros y los lugares cobran un
significado más real, auténtico cuando visitas los espacios que allí se narran. No soy
afortunada de conocer África, pero la historia narrada inicia en Madrid, lugar
de mi llegada. No sé cuánto tiempo estaré aquí, no sé si tendré la fortuna de
lograr establecerme, pero cada día hago el intento por conocer y entender qué
significa este viaje para mi vida. Cuál es el lugar que ocupa en esta vida
llena de derrotas y no es ser pesimista, es la verdad. Cuando se narra el
pasaje de Benjamín sobre la cantidad de libros leídos y lo compara con todos
los libros existentes en la Biblioteca Nacional y pude estar frente a ese
recinto, una lágrima de alegría bajó por mi rostro. Jamás imaginé que podría
conocer ese lugar y tengo la fortuna de pasar por él, recorrerlo. Por eso definitivamente
los lugares cobran matices muy intensos una vez los conoces después de haberlos
leídos. Otra gran fortuna entre todas mis derrotas: intento ser lectora. Y ser
lectora es una tarea hermosa, envidiable y singular.
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