domingo, 20 de abril de 2025

Impresión del libro: Flush: una biografía

 


Impresión del libro:  Flush: una biografía

 

Virginia Woolf

Editorial Alma Clásicos Ilustrados

106 páginas

 

Seguramente este libro le habría gustado a mi abuelo Tute porque en él está narrado el amor a los perros. El amor desinteresado. La alegría y diversión que ellos nos proporcionan con solo una mirada. Todo puede cambiar de un instante a otro cuando desaparecen sea por robo o pérdida del cuadrúpedo. Y en esas situaciones es que la vida nos dice lo importante que son para nosotros. Por esa razón fue una buena lectura, una gran lectura. No importa de dónde provenga el amor, leer a Flush es un excelente recordatorio –o advertencia de que el amor puro viene de una mascota, aunque no quiera decir que las otras manifestaciones de amor no tengan relevancia-.

El libro, como bien lo expresa el título, es una suerte de biografía nada estricta al género. Lo que desde mi visión permite que nos sintamos mucho más prendados a la historia. Por lo tanto, conocemos la historia de Flush, un cocker spaniel y su llegada a la casa de Elizabeht Barret. Los orígenes de la raza y su mundo de comodidades fuera de las calles austeras y lúgubres de Londres que él mismo conocerá, producto de un hecho siniestro del que es protagonista:  al respecto el mismo Flush dice: “¿Qué era mejor: que lo mataran a uno o seguir allí? ¿Qué era peor: esa vida o la muerte? El ruido, el hambre, la sed y los olores nauseabundos del cuartucho”. P.57.

Como dije líneas arriba, en esta biografía nada apegada al género no todo es funesto. Flush conocerá el amor en manos de sus dueños y también de su propia raza. Viajará y saldrá de la neblinosa Londres para entender que el amor no se remite a la “sociedad” ni a la raza, sino al espíritu de amar con total libertad y pleno albedrío.  Por supuesto para cualquier lector, poco atento a ese pacto seductor con los libros, por lo escrito pueda creerme una total crédula, pero nada más maravilloso de verlo… sentirlo porque hemos sido capturados por las palabras. Con la idea anterior recuerdo un pasaje al inicio del libro, específicamente en el capítulo 2: “El dormitorio del fondo”

Ha pasado poco tiempo desde la llegada de Flush a la casa de la señorita Barret ubicada en Wimpole Street. Ambos se están conociendo y percibo que ellos descubren que son seres tal para cual porque son peculiares. Él cuanto a su raza y ella por su carácter bohemio y de clase alta, al respecto la señorita pasa sus días escribiendo y leyendo. Sabemos en más de una ocasión ocurriría ese rapto con las palabras por su condición de poeta:

“Escribir –exclamó la señorita Barret, después de haber pasado toda la mañana trabajando-, escribir, escribir…” En realidad, puede que pensara: ¿lo dicen todo las palabras? ¿Pueden las palabras decir algo? ¿No destruyen las palabras el símbolo escondido más allá de su alcance? Al menos en una ocasión parece ser que la señorita Barret reparó en ello. P.27.

 

Entonces, mi impresión de lectura es que Flush es más que una biografía. No creo que sea prudente encasillarla en un género. Es un relato cercano y cálido de la vida de dos seres fuera de lo habitual. Ella porque adora el sonido y símbolo de las palabras (considerada una poeta insigne de Inglaterra) y él porque viene a proyectarle, a ser una antesala de ese mundo vibrante en todos los sentidos que podrá experimentar. ¿Por qué lo digo?  Porque antes que el señor Browning es Flush quien viene a enseñarle cómo es amar, a hacer de su mundo, uno más amplio que el de las solemnes paredes de su casa en Wimpole Street. Creo que la Elizabeth Barret creada para la biografía lo sabe y lo aprecia porque cuando fue tras Flush, ella en lugar de reprochar a su mascota, se siente extasiada, agradada por todo lo que ve gracias a que pudo salir del cerco ostentoso de su sector.

Quiero cerrar esta impresión, manifestando que el libro también hechiza por el etéreo humor de Virginia Woolf al narrar la diferencia de clases y los padecimientos antes de concretarse el compromiso con Robert Browning, pero esto queda en segundo plano porque todo lo vemos desde el foco de atención que es el cocker spaniel Flush. Por tanto, no me quise centrar en eso ni tampoco en las situaciones verídicas de la vida de la poeta, sino en hacer una recomendación desde mi acercamiento lector con la historia de esta mascota porque, aunque el código sean las palabras, sea la literatura; se hace un acercamiento honesto, vívido y espiritual con la figura de una mascota. Por eso es valioso para mí.

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