Impresión del libro: Flush: una biografía
Virginia Woolf
Editorial Alma Clásicos
Ilustrados
106 páginas
Seguramente este libro le habría gustado a mi abuelo Tute porque en él está
narrado el amor a los perros. El amor desinteresado. La alegría y diversión que
ellos nos proporcionan con solo una mirada. Todo puede cambiar de un instante a
otro cuando desaparecen sea por robo o pérdida del cuadrúpedo. Y en esas
situaciones es que la vida nos dice lo importante que son para nosotros. Por
esa razón fue una buena lectura, una gran lectura. No importa de dónde provenga
el amor, leer a Flush es un excelente
recordatorio –o advertencia de que el amor puro viene de una mascota, aunque no
quiera decir que las otras manifestaciones de amor no tengan relevancia-.
El libro, como bien lo expresa el título, es una suerte de biografía nada
estricta al género. Lo que desde mi visión permite que nos sintamos mucho más
prendados a la historia. Por lo tanto, conocemos la historia de Flush, un
cocker spaniel y su llegada a la casa de Elizabeht Barret. Los orígenes de la
raza y su mundo de comodidades fuera de las calles austeras y lúgubres de
Londres que él mismo conocerá, producto de un hecho siniestro del que es
protagonista: al respecto el mismo Flush
dice: “¿Qué era mejor: que lo mataran a uno o seguir allí? ¿Qué era peor: esa
vida o la muerte? El ruido, el hambre, la sed y los olores nauseabundos del
cuartucho”. P.57.
Como dije líneas arriba, en esta biografía nada apegada al género no todo
es funesto. Flush conocerá el amor en manos de sus dueños y también de su
propia raza. Viajará y saldrá de la neblinosa Londres para entender que el
amor no se remite a la “sociedad” ni a la raza, sino al espíritu de amar con
total libertad y pleno albedrío. Por
supuesto para cualquier lector, poco atento a ese pacto seductor con los libros,
por lo escrito pueda creerme una total crédula, pero nada más maravilloso de
verlo… sentirlo porque hemos sido capturados por las palabras. Con la idea
anterior recuerdo un pasaje al inicio del libro, específicamente en el capítulo
2: “El dormitorio del fondo”
Ha pasado poco tiempo desde la llegada de Flush a la casa de la señorita
Barret ubicada en Wimpole Street. Ambos se están conociendo y percibo que ellos
descubren que son seres tal para cual porque son peculiares. Él cuanto a su
raza y ella por su carácter bohemio y de clase alta, al respecto la señorita
pasa sus días escribiendo y leyendo. Sabemos en más de una ocasión ocurriría ese
rapto con las palabras por su condición de poeta:
“Escribir –exclamó la
señorita Barret, después de haber pasado toda la mañana trabajando-, escribir,
escribir…” En realidad, puede que pensara: ¿lo dicen todo las palabras? ¿Pueden
las palabras decir algo? ¿No destruyen las palabras el símbolo escondido más
allá de su alcance? Al menos en una ocasión parece ser que la señorita Barret
reparó en ello. P.27.
Entonces, mi impresión de lectura es que Flush es más que una
biografía. No creo que sea prudente encasillarla en un género. Es un relato
cercano y cálido de la vida de dos seres fuera de lo habitual. Ella porque
adora el sonido y símbolo de las palabras (considerada una poeta insigne de
Inglaterra) y él porque viene a proyectarle, a ser una antesala de ese mundo vibrante
en todos los sentidos que podrá experimentar. ¿Por qué lo digo? Porque antes que el señor Browning es Flush
quien viene a enseñarle cómo es amar, a hacer de su mundo, uno más amplio que
el de las solemnes paredes de su casa en Wimpole Street. Creo que la Elizabeth
Barret creada para la biografía lo sabe y lo aprecia porque cuando fue tras
Flush, ella en lugar de reprochar a su mascota, se siente extasiada, agradada
por todo lo que ve gracias a que pudo salir del cerco ostentoso de su sector.
Quiero cerrar esta impresión, manifestando que el libro también hechiza por
el etéreo humor de Virginia Woolf al narrar la diferencia de clases y los
padecimientos antes de concretarse el compromiso con Robert Browning, pero esto queda en
segundo plano porque todo lo vemos desde el foco de atención que es el cocker
spaniel Flush. Por tanto, no me quise centrar en eso ni tampoco en las
situaciones verídicas de la vida de la poeta, sino en hacer una recomendación
desde mi acercamiento lector con la historia de esta mascota porque, aunque el código
sean las palabras, sea la literatura; se hace un acercamiento honesto, vívido y
espiritual con la figura de una mascota. Por eso es valioso para mí.

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