viernes, 7 de agosto de 2020

Reseña de la novela Verás el cielo abierto

 

Manuel Vicent

A

200 páginas

 

Manuel, algún día escribirás libros, imaginarás historias de amor, viajarás a países lejanos, conocerás grandes personajes, a mujeres hermosas, vivirás aventuras (…) y tú mismo podrás volar en una alfombra mágica sin salir de tu habitación. p. 82

 

Después de todo escribir ya es una odisea. ¿Has realizado alguna heroicidad en este oficio?

-Deja que piense. No sé. No recuerdo ninguna. p.161

 

Me sabía de memoria todos los recovecos de las dos trincheras enemigas y de aquellas batidas conservo todavía una cápsula de bala que he plantado en un anaque de la biblioteca guardando el lomo el lomo de un libro de Keats. p.55

 

Algunas veces también trataba de traspasar las puertas de la percepción como Aldous Huxley y me fumaba marihuana antes de visitar el museo del Prado buscando una luz interior que me permitiera verles las entrañas a las figuras de los cuadros.p.33

 

 

¿Qué hacer en medio de un verano silencioso?, ¿reflexionar, sentarse a ver el atardecer en compañía de un vaso de whisky, ver series de Netflix, preparar recetas saludables o cargadas de azúcar? Todas son opciones tentadoras y viables, pero algunos optan por hacer un viaje por los recuerdos de la infancia y adolescencia, aquellos que marcaron etapas inolvidables como las excursiones al campo, el primer amor, los amigos y esa casa enigmática donde el deseo por convertirse en escritor fue tangible…sin dejar de estar acompañado por el atardecer y el vaso de whisky J

 De esto va esta historia, beber del Leteo para embarcarse en la buena memoria. En la que nos deja con ganas de seguir mirando al pasado para construir el presente, solo el presente sin presagios de futuros que obnubilen el horizonte.

En esa reconstrucción de la memoria Manuel Vicent entrega dosis autobiográficas como hacer una descripción de la casa paterna: los primeros años en Villavieja, los bandos confrontados durante la guerra así como las penurias y abundancias durante esta etapa. Y como no es una novela en el sentido de crear desde cero personaje y situaciones, sino la estampa de algunas memorias que desfilan mientras pasa una vacaciones también introduce algunas referencias a otras novelas como Tranvía a la Malvarrosa[1] y puede que  a otras –algo me lo dice por el tono de este libro, pero que prefiero no asegurar porque es el primer libro que leo de este autor-.

A propósito de este encuentro me arrepiento de que haya sido hasta tan tarde porque son estas las historias que me conmueven: las del viaje a nuestros recovecos porque nos hacen sentir que cualquiera tiene una historia que contar, pues los recuerdos parecieran ser las huellas digitales de nuestra conciencia  y es que la memoria es cosa seria, a veces muy fiel otras muy inventora, muy adaptable a nuestras anchas, a nuestros deseos, pero al fin y al cabo con la capacidad de conmover.

Si quieres hacer un viaje a las memorias de otro que pueden tener coincidencias con las tuyas, te invito a buscar Verás el cielo abierto además harás un paseo por  referentes a lecturas y autores, cuadros y música y películas…no te lo voy a contar porque en el viaje de la lectura el protagonista eres tú.



[1] También es el título de la película estrenada en 1997 y basada en la novela. En Verás el cielo abierto cuenta que se paseó en alguna ocasión durante la filmación movido por la curiosidad de desentrañar si la  Marisa de la película era más bella que la del libro.

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