Modelos de mujer, Almudena Grandes
14 ° Edición Fábula
Tusquets Editores
Número de páginas: 248
Modelos de mujer es un libro de cuentos compuesto por 7 narraciones
de la escritora madrileña Almudena Grandes publicado en el año 2004. Mientras
lo leía recordé cómo conocí a la escritora: La profesora Bettina Pacheco me
prestó una de sus novelas en mis años de estudio del pregrado. Recuerdo que me
interesó mucho y lo leí de un tirón, hecho que me llevó a buscar otros títulos,
pero no los encontré en las librerías de la ciudad. Luego, en un viaje a Mérida,
encontré este. En lugar de leerlo de una vez, suele ocurrir que lo vamos
dejando a un lado y no fue hasta este año cuando lo tuve entre la selección de
libros para el mes de mayo que resultó quedar para junio. Aunque debo decir que
hace dos años leí la introducción y el último cuento “La buena hija”, donde el
pretendiente en una carta, que realmente no es de su autoría sino que copió de
un almanaque le confiesa lo imposible de su amor, pero el mérito no es el
drama de la carta sino la unión de la epistola con la descripción de los
sentimientos de Piedad y Roberta conforme esta se lo iba leyendo a Piedad –ella
venía del campo y nunca había aprendido a leer- Fue una sensación que no puedo
remover de mi interior, una sensación amarga, pero a la vez muy sentida, ¿cómo
explicarlo? La sensación de que debemos pasar por un profundo dolor para
reanudar la marcha así en ese momento no exista certeza de que se puede
retomar.
Ahora, de qué va Modelos de mujer, podríamos empezar con ¿Qué
es un modelo? Es una pauta, ejemplo que bien puede servir para replicarse, pero
los modelos pueden ser subjetivos. Este es el caso de las protagonistas del
libro. Mujeres que quizá no sean el modelo más correcto, pero en esa
imperfección está el interés por adentrarnos en sus historias. Desde Queti que
terminó en un manicomio velando por el bienestar de Miguela, mujer de 35 años
con Síndrome de Down quien se transforma gracias a los susurros del pretendiente
que la visita desde el más allá hasta Roberta quien gracias a un giro
inesperado de la memoria descubre que no es hija de su madre, sino de su muy
querida Piedad, señora del servicio muy valorada por la familia. Para algunos los
personajes pueden ser dementes, pero conforme transcurre la narración nos
aferramos y comprendemos sus razones. Así, la lectura de este libro entiende la toma de decisiones un tanto desquiciadas pero al fin y al cabo son
esas las que dan los mejores giros a la historia y a la…vida.
Otro de los cuentos “Bárbara
contra la muerte” resulta el más sencillo, pero también está dotado de humor.
Finaliza con Bárbara comiéndose un gusano ante la duda de que si los gusanos
nos comerán cuando estemos en la tumba porque no seremos nada. Entonces ella
decide tomar venganza y comerse uno en medio de un día de pesca con su abuelo.
Y resulta que no sabe nada mal, pues sabe a ¡mermelada de mora!, la razón, averígüenla
ustedes buscando el libro...
Claro está que dentro de esa dosis con un
poquito de humor no puedo dejar a un lado a “Amor de madre”, aquí bien
podríamos entablar una relación con Queti, una de las protagonistas del primer
cuento, pero esa razón se intensifica porque en lugar de ser una madre
condescendiente, termina medicando en exceso a su hija para mantenerla sumisa e
impedir que nunca más vuelva a irse de casa. Por tanto, modelos que rayan en el
extremo, pero si lo miramos con lupa, ¿no suceden todo el tiempo?, A lo mejor
sí, pues cada tanto salen a flote ese tipo de acontecimientos en diarios o
cuentos de caminos que nos llegan desde cualquier parte.
En relación con la
estructura, todos los cuentos emplean el flashback o analepsis para reconstruir
hechos que ocurrieron hace más de veinticinco años. De esta manera, comprenden
el porqué de las acciones del presente y qué riendas podrán tomar en el futuro
como el caso de “La buena hija”. Gracias a beber concienzudamente de la memoria Roberta puede entender que ya es hora dejar a esa
mujer que no es su madre y partir a rehacer su vida. Otro aspecto para resaltar
es la inclusión de un acontecimiento extraordinario –así dice la contraportada-
pero yo prefiero quedarme con el término fantástico porque ocurre un
acontecimiento insólito que cambia el rumbo como en “Amor de madre” donde la
mamá similar a la bruja mala de los cuentos de hadas le suministra calmantes a
su hija a fin de mantenerla como la Bella Durmiente y así prolongar la infancia
en plena adultez. O en “Bárbara contra la muerte” y su irrupción al convento
donde se encuentra con una monja cadavérica que le advierte que ya no podrá
volver sobre sus pasos nunca más. También
hay que acotar los visos autobiográficos de “Malena, (una vida hervida)” y
otros en los que las similitudes en sus oficios o estudios realizados y hasta lugares de residencia hace entender
que el autor busca entablar una relación lúdica con sus lectores a modo, quizá,
de detectives.
Por eso, insisto, el libro
merece su lectura y atrapa por ser mujeres comunes como la vecina, la tía, la
hermana, la compañera en el trabajo porque la razón aquí es emplear la ironía
para hacer ver que los modelos pueden ser muy contradictorios y polémicos.
Siempre buscamos un derroche de virtudes, pero es preferible partir sabiendo
que somos más bien un despilfarro de frivolidad, egoísmo y gulosidad.
No obstante, se imponen
ante la vida y esas cualidades son solo otras de las tantas marcas más que
podemos mostrar ante un espejo. Es este sentido, bien esas mujeres (nosotras)
son un molde de lo que podríamos llegar a ser, de lo que ya somos o lo que
deploramos y de lo que siempre prevalecerá. Es decir, no alcanzar un ideal,
sino saber imponerse y pasar la página de la vida.

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